Corren tiempos en donde el diseñador se ha validado en el mercado tan sólo como un “operador de software gráficos”, siendo poco respetado como profesional, con pérdida de voz y voto en temas “conceptuales en la génesis de mensajes y productos, tanto como de estrategias de negocios”. Actualmente estos temas son liderados por otras disciplinas profesionales, como por ejemplo las ingenierías, que han hecho parte de su discurso y oferta de mercado metodologías y discursos del Diseño, basta con mencionar la enorme cantidad de “gurúes” de Design Thinking, que dictan charlas, diplomados y postgrados con un discurso del diseño para agregar valor a productos y servicios. En la otra vereda o patio trasero se encuentran los Diseñadores, esperando ordenes, lineamientos estratégicos y toma de decisiones “liderados por otros”.
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Los cuestionamientos y búsqueda de culpables abundan en foros, redes sociales y blogs de diseño, todos culpando a un tercero; al gobierno de turno, a las universidades, a los clientes, al colegio de diseñadores, a otros profesionales que se meten en temas de nuestra profesión, etc., sin embargo, este ruido y “lloriqueo” no aporta en nada a dignificar la profesión, si no más bien a hundirla aun más.

Datos duros del Ministerio de Educación (www.mifuturo.cl) indican que DISEÑO está entre las 10 peores carreras universitarias pagadas en Chile, y si mencionamos a las carreras técnicas, la situación es más dramática aún.
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Esto no hace más que mostrar una realidad en que los principales culpables o responsables son los mismos diseñadores, quienes no alzan la voz en reuniones multidisciplinares (sólo escuchan para luego ejecutar lo que otros decidieron), no saben argumentar, no saben negociar ni vender, no saben debatir, no se perfeccionan en el conocimiento, no leen, no saben inglés, no saben lo que está pasando en el mundo del “design”, entre otras cosas.
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Los servicios de diseño los están ofertando diversos “otros” profesionales y empresas (periodistas, RRPP, publicistas, artistas, ingenieros, imprentas, productoras, etc.), lo cual no hace más que empeorar la situación al tener una competencia “desleal”.
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Las carreras de diseño la imparten una diversidad de instituciones con innumerables nombres o denominaciones: Diseño, Diseño con mención en, Diseño Industrial, Diseño en Equipamiento, Diseño Gráfico, Diseño Publicitario Digital, Diseño Gráfico Profesional, Diseño Gráfico Publicitario, Diseño Multimedia, Diseño de Vestuario, Diseño Multimedia, etc… lo cual no hace más que confundir al cliente y al mercado.
Esta situación no hace más que hacernos ver una realidad con muchos obstáculos, en el cual el desafío es que el (la) DISEÑADOR(a) o DISEÑADORES(as), se formen con un “perfil estratégico”, de “management”, de “líder” que saque la voz y comience a liderar emprendimientos que involucren al DISEÑO como motor impulsor de negocios e innovación, o si se forma parte de un equipo multidisciplinar, que el diseñador pueda tener voz y voto en la génesis del proyecto, no como ha sido hasta el día de hoy, que es el último eslabón o el último de la fila.
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Todo esto no ocurrirá de un día para otro, será un proceso gradual que comienza por el cambio interno del diseñador, que deberá realizar una ejercicio de autocrítica de cómo ha ejercido la profesión y se ha transformado sólo en un operador de tecnología que sólo escucha-ejecuta y no habla ni argumenta. Deberá transformarse en un profesional culto, intelectual, preparado, con LIDERAZGO, que tenga un “know how” a la altura del ejercicio profesional.
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Estos son cambios internos del diseñador, sin embargo, existen desde mi punto de vista otros cambios fundamentales para mejorar la situación del Diseñador en Chile, las cuales detallo a continuación:

  • 1- Que en la estructura del Gobierno, “Diseño” salga del estamento administrativo-jerárquico del futuro Ministerio de “Cultura y Artes” y pase a formar parte del Ministerio de Economía, para involucrar al Diseño con instituciones estratégicas como CORFO, SERCOTEC y PROCHILE. No asociarse al mundo de las “Artes”. De una vez por todas sacarnos el rótulo de “artistas” que nos ha perjudicado por años.
  • 2- Regulación del nombre de la profesión.
    Al igual que los MÉDICOS, los cuales siguen estudios posteriores para sacar una especialidad, DISEÑO debiera ser sólo una profesión impartida por instituciones serias y universidades, en la cual el título es de DISEÑADOR, con la posibilidad de sacar posteriormente una “mención en”.
  • 3- FORTALECER el Colegio de Diseñadores Profesionales de Chile, aumentando la masa crítica de colegiados, para tener “peso específico” al momento de alzar la voz o reclamar por nuestras demandas, ya que el Colegio de Diseñadores Profesionales de Chile es la única organización con voz y voto válidos para el Gobierno de Chile.
  • 4- Realizar un gran evento anual de DISEÑO en Chile, con el fin de “visibilizar ante la masa y opinión pública” el rol e importancia del Diseño en la suma de valor a productos y servicios.
  • 5- Potenciar encuentros de diseño en Regiones.
  • 6- Involucrarse y generar fuertes redes con el gobierno, en temas de POLÍTICAS PÚBLICAS que involucren DISEÑO con sus diferentes disciplinas.
Juan Emilio Henríquez Gonzalez

by Juan Emilio Henríquez Gonzalez

Director SEVEN Diseño, Comunicación, Consultoría. https://www.facebook.com/Sevencomunicacion